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Instalaciones del habitat de los caracoles

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Las instalaciones dependen siempre del objetivo de la crianza. Mas es bueno recordar que el helicultor principiante, así sea pequeño o que pretenda hacer un criadero a gran escala no debe comenzar con un gran número de matrices. Acostumbrarse al ciclo de vida de los caracoles, adquiriendo experiencia de a poco, es el mejor comienzo.

Lo ideal es comenzar con 6 a 10 parejas de matrices, que luego del primer ciclo reproductivo rendirán como media 800 hijos. El primer ciclo del caracol gris pequeño ocurre en tres meses y medio, el del gris grande demora más: de 5 a 7 meses


CAJAS DE MADERA

Para un criadero en pequeña escala, se puede optar por cajas de madera de buena calidad, sin tratar, recubiertas con una tela de nailon (media sombra).

La caja debe medir 50cm por 40 cm y 20 cm de altura. El piso ideal es de fórmica, para que su limpieza sea fácil, si no se puede usar fórmica, dejar el suelo sin tratar, nunca pintar.

Sobre ese piso, agregar unos 7 cm de tierra esterilizada, no arcillosa (el caracol desova en la tierra).

La tierra se esteriliza en un horno bien caliente por quince minutos, mezclando cada cinco minutos.

En la caja, la tierra debe estar siempre húmeda.

Hay dos formas de criar en las cajas: con la tierra en toda la superficie y con el fondo de tela plástica y nidos con tierra.

En el segundo caso la tierra, (esterilizada) se coloca en un pote vacío de margarina, que es el nido donde los caracoles desovarán. Al recoger los huevos la operación se torna más práctica ya que todos estarán en el pote y no desparramados por toda la caja. También la limpieza es más fácil.
El caracol no soporta la luz solar directa que puede resecar su cuerpo hasta morir. Debe estar protegido por abrigos que pueden ser tejas superpuestas. Debajo de ellas los caracoles pasan el día saliendo de noche para comer.

También se deben cubrir los comederos que pueden hacer de tubos de pvc cortados longitudinalmente. Uno de diámetro mayor, apoyado sobre ladrillos es colocado al revés sobre el otro de diámetro menor, en el menor se coloca la ración.

Los bebederos son idénticos a los comederos. Deben tener piedritas en el fondo para evitar que los caracoles más chicos se ahoguen y también deben tener tapas en las extremidades para que agua no se escape.

Para evitar que los caracoles sufran con cambios repentinos de clima, que pueden incluso atrasar el engorde y la postura, es aconsejable dejar las cajas en un lugar cubierto y cerrado.

El problema mayor de este sistema es que más tarde o temprano las cajas terminan pudriéndose.
Otro problema es la tela de nailon de la cobertura en la que los caracoles pasean de cabeza abajo y los agujeritos de la tela permiten mayor aireación que puede resecar el cuerpo del caracol, haciendo que se inmovilicen en el fondo de la caja. Dependiendo del daño causado en el caparazón el animal puede repararlo o muere.


CAJAS DE PLÁSTICO


Quien no quiere trabajar puede comprar cajas de plástico que sirven para grandes y pequeños criaderos. Ocupan menos espacios en ambos casos pues pueden ser estibadas unas sobre otras. Son de poli estireno blanco, no venenoso para el caracol.

El tamaño de la caja varía según su uso: las de engorde son de 40 x 40 x 10 cm, las de postura son un poco más alta, tienen 14 cm, altura suficiente para que entre el nido ( pote de margarina de 500 g) lleno de tierra donde los caracoles ponen los huevos.

La tapa y la base de la caja tienen 8 agujeros de 5 mm de diámetro que sirven de respiraderos. La caja se cierra bien.

En cada una de las cajas de plástico entran 20 caracoles de la especie gris grande, y el número máximo a estibar es de 20 cajas. Con este sistema en un metro cuadrado de superficie se pueden criar 24.000 caracoles.

El poli estireno es un material duradero y fácil de ser lavado. Además de ello en este tipo de cajas se puede prescindir de los comederos, pues basta untar una porción de la tapa con una fina camada de pasta de ración. Los caracoles subirán hasta la comida alimentándose sin problema cabeza abajo.

Los bebederos también son prescindibles pues cuando se lava la caja (como mínimo 3 veces por semana), alcanza con no secarlas. Los caracoles quedan contentos con ese grado de humedad.
Una última ventaja, por ser cerrada, la caja de plástico deja a los caracoles más protegidos.